sábado 23 de abril de 2011

…Y justo la noche en la que ardió escribió las siguientes líneas:


“No puede culparse a un solo hecho, como tampoco puede uno adelantarse a lo que depara el destino”.


Sobre la mesa, perfectamente armado, se elevaba un alto castillo construido con los cigarros que no alcanzó a fumar.


A veces pienso en cómo será arder, consumirse de pronto, bañarse en algún líquido propenso al fuego, excitable ante la más mínima llama…



A mí también, de vez en cuando, el corazón me arde.

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