…Y justo la noche en la que ardió escribió las siguientes líneas:
“No puede culparse a un solo hecho, como tampoco puede uno adelantarse a lo que depara el destino”.
Sobre la mesa, perfectamente armado, se elevaba un alto castillo construido con los cigarros que no alcanzó a fumar.
A veces pienso en cómo será arder, consumirse de pronto, bañarse en algún líquido propenso al fuego, excitable ante la más mínima llama…
A mí también, de vez en cuando, el corazón me arde.



0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada